Economía circular plástico en los océanos

Reducir, reutilizar y reciclar. Un mantra que muchas compañías se están planteando incorporar o están ya implementando en su estrategia de negocio, como ventaja competitiva y para mejorar su impacto positivo social y medioambiental.   

Unos 100 millones de toneladas de plástico están en el fondo del mar o flotando en la superficie. Sea Threads, una empresa australiana, ha decidido utilizar parte de ese plástico para fabricar ropa de alto rendimiento deportivo.  

Esta empresa es solo un ejemplo. Ecoalf o Patagonia son auténticos emblemas de la economía circular. Desde el año 2005 Patagonia ha reciclado 27 toneladas de ropa. Con un propósito basado en crear el mejor producto, no causar daños innecesarios al planeta e implementar soluciones a la crisis ambiental, ha conseguido convertirse en un referente de moda sostenible de calidad. Tienen un ratio de fidelización envidiable y un servicio de atención al cliente excepcional, que repara las prendas siguiendo de forma coherente ese propósito de reutilizar y reparar para evitar el consumismo irresponsable. 

Compañías como éstas generan un impacto evidente en el medioambiente ya que solo un 9% de los plásticos se recicla adecuadamente, según Smithsonian Ocean. El resto queda varado durante años acumulándose y generando un impacto negativo en el medio ambiente marino. 

Pero ejemplos de economía circular hay muchos. Danone es otra empresa que pone en práctica “las 3R” (Reducir, Reutilizar y Reciclar). A través de su marca Bonafont implementó una de las primeras botellas hecha de otras botellas. 

Hay empresas que convierten botellas en alfombrillas y salpicaderos para los coches o neumáticos que se transforman en zapatos.  

Qué es la economía circular 

La economía circular es un marco de sistemas que aborda soluciones a desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, los desechos y la contaminación. 

En nuestra economía actual, tomamos materiales de la Tierra, fabricamos productos a partir de ellos y, finalmente, los tiramos como desechos: el proceso es lineal. En una economía circular, por el contrario, el objetivo es dejar de producir residuos en primer lugar y reutilizar los que se generan. 

De este modo se huye del actual sistema lineal de usar y tirar y se apuesta por otro respetuoso con el medioambiente y basado en la prevención, la reutilización, la reparación y el reciclaje. 

Reducir, reutilizar y reciclar 

La regla de las tres 3R -Reducir, Reutilizar y Reciclar– reduce el impacto negativo en el medio ambiente, ahorrando en recursos y energía.  

Pero ¿por qué no hacer que los productos sean más sostenibles desde el propio diseño? ¿O por qué no repararlos en lugar de comprar unos nuevos? La economía circular está planteando nuevos conceptos como el ecodiseño y la reparación, ampliando estas 3R a 7R. ¿Quieres saber en qué consisten? 

  1. Rediseñar: consiste diseñar los productos teniendo en cuenta al medioambiente, es decir, en base al ecodiseño para mejorar la funcionalidad y la sostenibilidad. 
  1. Reducir: busca reducir la cantidad de productos que consumimos y los residuos que generamos. 
  1. Reutilizar: su objetivo es alargar la vida útil de los productos, ya sea usándolos de nuevo o dándoles una nueva utilidad.  
  1. Reparar: consiste en arreglar un producto que se ha estropeado.  en lugar de comprar uno nuevo, sin ni siquiera considerar la opción de repararlo.  
  1. Renovar: se trata de actualizar todos aquellos productos desactualizados para que se puedan volver a utilizar. 
  1. Recuperar: consiste en recoger materiales que ya han sido usados para reintroducirlos en el proceso productivo. 
  1. Reciclar: es reintroducir residuos que ya han sido usados en los procesos de producción de manera que sirvan como materia prima para otros productos nuevos.  

Por qué es necesaria la economía circular 

La extracción y el procesamiento de recursos causan el 90% de la pérdida de biodiversidad y suponen cerca de la mitad de las emisiones globales de efecto invernadero, según alerta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su Global Material Resources Outlook to 2060.  

Minimizar la extracción y el uso de materias primas en un 28% permitiría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 39%, con el objetivo de cumplir el Acuerdo de París y no superar el aumento de temperatura en más de 1,5°C a final de siglo, como se señala en The Circularity GAP Report 2022

Las empresas tienen el reto de adaptar sus negocios para reducir el impacto que la fabricación de sus productos tiene en el medio ambiente.  

La importancia de redirigir los flujos financieros hacia una transición circular es algo que está generando cada vez más interés para que Europa, y España, puedan progresar hacia una recuperación verde y sostenible.  

Los datos son contundentes. Cada español genera al año una media de 460 kg de residuos urbanos, es decir, seis veces más que su peso medio. Este impactante dato es una consecuencia de un modelo económico basado en la extracción, producción, consumo y eliminación. Un modelo que implica un alto coste ambiental, tanto a la hora de producir los productos como al acabar su ciclo de vida. 

En este contexto y como parte del Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea presentó a principios de 2022 su Plan de Acción para la Economía Circular, que tiene como objetivo hacer de los productos sostenibles la norma en la UE, impulsar modelos de negocio circulares y capacitar a los consumidores para la transición ecológica. 
 
El escenario de captación de inversión vinculado a la economía circular está experimentando un importante crecimiento en los últimos años, y se ha convertido en un elemento clave para que se produzca la transición hacia una economía más sostenible. 
 
De hecho, desde principios de 2020 los activos generados a través de fondos de capital de la economía circular han aumentado de 300 a más de 2.000 millones de dólares, lo que supone que se ha multiplicado por 6 dicho volumen de inversión. 

Una potente oportunidad laboral 

La importancia creciente de la economía circular en las empresas está empujando a la demanda de empleos relacionados con este tipo de perfiles.  

Según la Organización Internacional del Trabajo, la economía circular va a generar 24 millones de empleos en 2030 en el mundo. Solo en Europa se estima que se crearán unos 700.000 puestos de trabajo.  

Cada vez es más frecuente demandar capacidades a los empleados relacionadas con el cálculo de la huella de carbono o fabricar productos diseñados para alargar su ciclo de vida y su reciclabilidad.  

Es un gigantesco desafío para la sociedad que trasciende a todos los sectores y todos los niveles. Los más evidentes son los relacionados con el aprovechamiento de materias primas renovables, así como los basados en la reutilización, la reparación y el reciclaje. Y afecta a muchos aspectos de las empresas, como la digitalización, la logística o la gestión contable. Es difícil encontrar un sector ajeno a esta revolución necesaria. 

Las oportunidades para las empresas de posicionarse al frente de este desafío son enormes. La economía circular podría reducir hasta un 99% los desechos de algunos sectores industriales y un 99% de sus emisiones de gases de efecto invernadero, ayudando así a proteger el medio ambiente y combatir el cambio climático. Un reto ambicioso, pero necesario y, además, rentable. 

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