Los empresarios familiares reivindican su liderazgo para construir una sociedad mejor

Congreso Nacional Empresa Familiar

Su Majestad el Rey ha inaugurado el XXIV Congreso Nacional de la Empresa Familiar que, organizado por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) con la colaboración de la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar Navarra (Adefan) y el patrocinio de Banco Santander y KPMG, reúne en Pamplona a cerca de 500 empresarios familiares de toda España, bajo el lema “Trabajamos por una sociedad mejor”. 

En el acto de apertura del Congreso han participado también la presidenta de la Comunidad Foral de Navarra, María Chivite, la ministra de Industria, Reyes Maroto, y el presidente del IEF, Marc Puig, quien en su intervención ha reivindicado la labor realizada por las empresas familiares durante la pandemia, ha puesto de manifiesto el compromiso de estas compañías por encabezar la transformación social y económica que debe abordar nuestro país y ha mostrado el orgullo por el trabajo, la perseverancia y el liderazgo que caracteriza el día a día de los empresarios familiares españoles. 

Puig ha recordado que el lema del Congreso, “Trabajamos por una sociedad mejor”, resume en sí mismo la naturaleza de las empresas familiares, que se caracterizan “por compartir una serie de valores esenciales: visión a largo plazo, voluntad de continuidad a través de las generaciones, compromiso con la sociedad y arraigo local”. 

El presidente del IEF ha explicado cómo trabajan las empresas familiares por una sociedad mejor: liderando el esfuerzo de transformación que exige la lucha contra el cambio climático, trabajando desde las propias compañías por la igualdad, la no discriminación y la cohesión social, y creando empleo de calidad. “Nosotros sabemos bien la importancia que el empleo tiene para que la prosperidad llegue a todos. Vamos a esforzarnos en seguir creando empleos de calidad y pedimos que nos permitan hacerlo, que no nos pongan condiciones peores que las de nuestros países vecinos con los que competimos”, ha dicho. 

El presidente del IEF, Marc Puig, ha abogado por una alianza con los poderes públicos que permita a las empresas crecer y consolidarse, al tiempo que ha pedido que no se pongan trabas a dicho crecimiento y que las empresas españolas sigan contando con las mismas condiciones que las del resto de países europeos. Así lo ha manifestado en su discurso de clausura del XXIV Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que ha reunido en Pamplona durante dos días a cerca de 500 empresarios familiares de toda España.  

Retos sociales y medioambientales

Para Puig, los retos de la economía española son los mismos que los de las empresas familiares: superar la pandemia y adaptarse a las exigencias de un nuevo entorno marcado por la digitalización, el respeto al medio ambiente y el compromiso social. Para abordar esos retos, las empresas necesitan, según él, “mayor productividad y poder competir en igualdad de condiciones con empresas de otros países”. Y en este punto, el crecimiento es fundamental. Está demostrado -ha dicho-, que a tamaño similar en comparación con otros países europeos, “nuestras empresas son perfectamente competitivas. Facilitemos entonces que nuestras empresas puedan crecer”.  

Firma por el compromiso con la sostenibilidad 

Como preámbulo al comienzo del Congreso, los presidentes del Instituto de la Empresa Familiar y de las 18 Asociaciones Territoriales de Empresa Familiar vinculadas firmaron una declaración institucional en la que se da fe del compromiso de las empresas familiares españolas con las mejores prácticas de gestión que favorezcan una sostenibilidad que se ha de entender desde tres ángulos diferentes e inseparables: empresarial, social y medioambiental. 

En el plano empresarial, el compromiso asumido por las empresas familiares a través de esta declaración institucional consiste en gestionar mediante prácticas empresariales y de inversión a largo plazo basadas en criterios éticos, que permitan un crecimiento sostenible y que tomen en consideración los intereses de trabajadores, clientes, proveedores, accionistas, instituciones, administraciones y la sociedad en su conjunto.  

El compromiso social, por su parte, incluye el fomento de la diversidad, la promoción de la igualdad entre los géneros, la inclusión social y la generación de empleo estable y de calidad adecuado a las necesidades de las empresas. Por último, las empresas familiares se comprometen a gestionarse de forma respetuosa con el medioambiente, adoptando las modificaciones que sean necesarias en sus procesos para reducir las emisiones de CO2. 

La revolución del impacto  

La última jornada del Congreso ha contado con la intervención de Paul Polman, ex CEO de Unilever y cofundador de Imagine, que ha explicado a la audiencia que “todos tenemos una responsabilidad sobre la huella que dejamos en este mundo”. 

¿En qué mundo queremos vivir? Esta es la pregunta a la que nos enfrentamos hoy en día. 

congreso nacional empresa familiar
María Herrero, socia de Transcendent, moderó la mesa sobre la economía de impacto.

El capitalismo nos ha servido bien en los últimos 200 años. Sin embargo, las naciones continúan asoladas par la desigualdad económica, los conflictos sociales, las catástrofes naturales, la amenaza del cambio climático y las consecuencias de una pandemia sin precedentes cuyas consecuencias económicas y de salud son todavía impredecibles. 

Los gobiernos no pueden ni tienen los recursos financieros para hacer frente a los grandes retos sociales y medioambientales a los que nos enfrentamos y al impacto negativo que genera la producción de bienes y servicios por parte de las empresas. Tampoco pueden filántropos y ONGs, útiles sin duda, ofrecer una solución viable y escalable. Son las empresas y el capital privado, los motores de la innovación, el cambio y la transformación que cuentan con la capacidad para dirigir su actividad y economica y los flujos de capital hacia el cambio social que generara mayor prosperidad económica y un crecimiento sostenible. 

Así, surge la inversión de impacto que tiene una clara y medible intención de generar un impacto social y/o medioambiental a la vez que una rentabilidad económica. 

Bajo la ecuación riesgo-retorno-impacto la inversión de impacto se persigue una triple rentabilidad: económica social y medioambiental. No se trata de filantropía ni de donaciones a fondo perdido, sino de inversiones que buscan un retorno de capital a la vez que contribuyen a la búsqueda de soluciones a los grandes retos de la humanidad como el hambre, el analfabetismo, los problemas de salud, la falta de acceso a agua potable y electricidad, la desigualdad de género, desempleo, la falta de vivienda, la migración y la destrucción del medio ambiente entre otros. Como ha explicado María Herrero, socia de Transcendent, es darle sentido a nuestras inversiones. Porque “¿qué hace nuestro dinero mientras dormimos?”, ha preguntado a la audiencia.  

Para Sir Ronald Cohen, presidente del Global Steering Group for Impact Investment, “este momento requiere una revolución. Debemos convertir el impacto en el foco de nuestra conciencia. En lugar de depender de los gobiernos y la filantropía para lograr una mejora social, debemos introducir una tercera fuerza para acelerar el ritmo del cambio: el sector privado… ésta es la nueva economía de impacto, todos y cada uno de nosotros tenemos un papel que desempeñar en ella”. 

La revolución del Impacto, con sir Ronald Cohen, presidente del GSG

De todo ello han hablado Ainoha Grandes (presidenta de la Fundación SHIP2B), Teresa Guardans (cofundadora de Oryx Impact), María Herrero (socia de Transcendent) y Alejandra Mitjans (directora de Ashoka España).  

La vinculación de las personas con sus empresas  

En el transcurso de la sesión Gerardo Iracheta, presidente de Sigma Dos, ha presentado una encuesta en la que se analiza la imagen social de la empresa familiar. El estudio recoge una serie de conclusiones dignas de destacar. Por ejemplo, que existe una fuerte vinculación de las personas con sus empresas: el 83% de los ciudadanos asegura que su empresa tiene mucha importancia en su vida; y más del 65% considera que en su empresa puede desarrollar su talento y crecer como persona.  

El 62% de los encuestados consideran que la labor de las empresas está siendo útil para paliar la crisis provocada por la pandemia y el 90% afirma que las empresas deben jugar un papel relevante en la reconstrucción de la economía. En este sentido, el 82% afirma específicamente que su empresa tomó las medidas adecuadas para garantizar la seguridad de sus empleados.  

La inmensa mayoría de los encuestados afirma que no tuvo problemas durante el confinamiento con los suministros dependientes de las empresas privadas (como energía, internet, alimentación, etc.) ni con el cobro de sus nóminas. Por el contrario, la mayoría -entre el 58% y el 75% según los casos- manifiesta haber tenido problemas para realizar gestiones con servicios públicos diversos (centro de salud, ERTES, Sepes, gestiones varias). El 63,7% ha tenido problemas para cobrar prestaciones. 

En la valoración del desempeño durante la pandemia, la Administración saca un aprobado raspado (5,16 puntos sobre 10, suspendiendo en varios segmentos de edad y de intención de voto); las grandes empresas obtienen un bien (6,30, aprobando en todos los segmentos de edad y de voto), mientras que las pymes obtienen un notable (7,39 y aprueban en todos los segmentos).  

El 70% de las empresas españolas cuenta con un propósito empresarial

el propósito empresarial

Casi un 70% de las empresas cuenta con un Propósito Empresarial definido. El 84% de las ellas lo tiene escrito y compartido con los empleados y casi 9 de cada 10 cree que aporta valor al negocio y contribuye a mejorar la rentabilidad de la empresa, según ha publicado El Economista.

Ésta es la principal conclusión del Primer Barómetro sobre el Propósito Empresarial en España, elaborado por APD y Transcendent, que analiza los resultados de una encuesta realizada a casi 300 directivos para comprender las tendencias y desafíos en la definición, activación, medición y comprensión del valor que el Propósito genera para las empresas y para sus grupos de interés. En la encuesta han participado empresas de más de 20 sectores.

La encuesta revela algunas conclusiones clave, que se presentan a continuación:

  • El nivel de conocimiento sobre el Propósito de la empresa se está consolidando, aunque existe cierta confusión en torno al concepto. El 26% de los encuestados confunde el Propósito con la visión de la empresa.  
  • Todavía hay que trabajar para que el Propósito impregne todos los niveles de la organización. Existe una brecha en el conocimiento de los Directivos y Mandos Intermedios en comparación con la categoría Resto de Empleados, siendo estos últimos los que tienen un menor conocimiento de la definición.  
  • El propósito es una palanca para atraer el talento en todos los niveles de la organización. El 79% de los encuestados expresa su interés por trabajar en empresas con Propósito. Más de una cuarta parte (27%) estaría dispuesta a cambiar de trabajo incluso con una reducción de salario. 
  • Aunque el Propósito Empresarial está muy presente ya en las empresas, según este estudio, el grado de conocimiento es todavía confuso. Para el 39% de los encuestados el Propósito se confunde con los conceptos de visión y misión.

De lo que no hay muchas dudas es acerca de la percepción del Propósito como elemento de valor para la compañía, al menos según el 76% de los encuestados.

Sin propósito, no hay futuro

nuevos líderes con propósito

“Da un paso adelante o quítate de en medio”. Eso es lo que uno de los grandes referentes del nuevo capitalismo, John Elkington, les dijo a los inversores y directivos en una conferencia que dio el pasado mes de enero en distrito financiero de Londres. Esta nueva manera de pensar, también en los negocios, está llevando a un nuevo capitalismo definido por el propósito. De él es de donde surgen los nuevos líderes con proósito.

Pero, ¿cómo son los nuevos líderes con propósito?

Como explica María Herrero, socia de Transcendent, en este artículo de Expansión “responden sin titubeos ante sus empleados, clientes, proveedores, inversores y comunidades en las que opera a la pregunta de para qué necesita la sociedad una empresa como la que usted lidera”. Una gran pregunta a la que cada vez más directivos se ven sometidos y que puede ser, como se explica en este artículo, clave para el futuro de las empresas. 

Si quieres saber más acerca de los nuevos líderes con propósito, lee este post de María Herrero, no dudes en visitar el blog de Transcendent.

El capitalismo basado en la maximización de los beneficios está roto

Esta transformación la tiene que liderar el CEO con el compromiso de toda la alta dirección de las empresas porque es una oportunidad de negocio y una ventaja competitiva.

Medir y gestionar el impacto bajo un modelo estándar que haga posible la transparencia, la gestión y la comparación entre empresas, son los grandes retos que tenemos por delante.

El encuentro entre José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, con sir Ronald Cohen, presidente del  Global Steering Group for Impact Investment (GSG), que impulsa una nueva economía de impacto, en una mesa moderada por María Herrero, partner de Transcendent, sirvió para debatir sobre la necesidad de rediseñar un nuevo capitalismo, que pivote en torno al impacto social.

El debate, que ha tenido lugar en el marco del VII Ship2B Impact Forum, puso de manifiesto que es necesario redefinir el capitalismo porque el sistema enfocado solamente en la maximización del beneficio para el accionista que ha perdurado hasta hoy, está roto. Durante el debate se incidió sobre la importancia estratégica del impacto, que supone una oportunidad y una ventaja competitiva que mejora la cuenta de resultados de las empresas por su incidencia directa en la financiación y en los costes económicos y de reputación de las mismas. De esta manera no sólo maximiza el impacto positivo sino que se limita el impacto negativo en la vida de las personas y los recursos del planeta.

Durante sus intervenciones todos coincidieron en señalar que “el momento del impacto ha llegado” y que esta transformación hacia un capitalismo 2.0, basada en el propósito social de la empresa y en el impacto social no es algo meramente recomendable sino que es ya imprescindible.  De igual forma, apuntaron a la necesidad de que sean los CEOs y la alta dirección de las empresas los que lideren esta transformación y lo aterricen en el plan estratégico llegando así a todas las capas de la empresa.

De hecho, en compañías como Telefónica o CaixaBank es algo en lo que ya están trabajando, según explicaron sus máximos responsables. Con bonus a sus directivos ligados al logro de variables de sostenibilidad e impacto social, impulsando la inversión de impacto y también la financiación a emprendedores sociales, movilizando activos, conectando millones de vidas a través de redes de fibra óptica más limpias y menos contaminantes y, sobre todo, transmitiendo a toda la organización la necesidad de generar, medir y gestionar el impacto en sus operaciones, productos y servicios.

Un proceso de transformación organizacional y de mentalidad transversal que, además, se ha visto acelerado por la pandemia del coronavirus, que ha puesto a las personas más que nunca en el centro de las decisiones financieras y empresariales.

Por delante quedan grandes retos como es el de medir y gestionar el impacto en KPIs concretos porque “lo que no se mide no se puede gestionar”, aseguraron. Es la era de la transparencia del impacto.

Por ello, y según María Herrero, partner de Transcendent, hay que “integrar el chip del impacto y del propósito social en el propio modelo empresarial y adoptar modelos de negocio que incluyan el impacto positivo en sus productos y servicios, de manera que cuanto más exitosa sea la empresa en sus ventas más impacto tenga”.

Sir Ronald Cohen recordó durante la charla lo que refleja en su nuevo libro Impact Driving Real Change: “Ésta es la revolución del impacto y cada uno de nosotros tiene un papel como consumidores, empleados, ahorradores, empleadores, inversores… Todos somos y hemos de formar parte de un nuevo capitalismo 2.0 de crecimiento y prosperidad compartida donde no se deje a nadie atrás”.

Transcendent se incorpora al club de aliados de la World Benchmarking Alliance (WBA)

Transcendent se incorpora al club de aliados de la Word Benchmarking Alliance (WBA)

Transcendent, la firma de consultoría española especializada en Impacto Social Empresarial, se ha convertido en aliado de referencia de la WBA (World Benchmarking Alliance) en nuestro país. Esta organización internacional con sede en Holanda trabaja para crear un ecosistema que incentive y acelere los esfuerzos de las compañías en la consecución de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que las Naciones Unidas definieron en el año 2015.

La World Benchmarking Alliance, creada entre otros por la Fundación de las Naciones Unidas, cuenta con más de 150 miembros entre los que cabe destacar empresas privadas, organismos internacionales y de la sociedad civil como UNICEF, ABN-Amro, Oxfam, Thompson Reuters, Aviva, ING, WWF y Cambridge University entre otros. Cabe señalar que WBA cuenta con el apoyo del gobierno holandés, británico y alemán.

El cambio climático, los derechos humanos, la inclusión digital, la igualdad de género, la transformación social y la agricultura sostenible son los ejes troncales de la actuación de la WBA, que con carácter global y de forma sistemática analiza para impulsar la puesta en marcha de todo tipo de medidas que permitan avanzar en el cumplimiento de los ODS marcados por las Naciones Unidas.

“Estamos muy satisfechos de dar la bienvenida a Transcendent a nuestro club y deseando colaborar con ellos en nuestra misión de crear un movimiento que incentive el impacto empresarial -particularmente con las 21 compañías españolas que conforman el SDG2000– trabajando por un futuro sostenible para todos”, ha asegurado Paulina Murphy, Engagement Director de la World Benchmarking Alliance.

En este sentido, la inclusión de Transcendent en esta alianza supone para la consultora española un espaldarazo a su gestión y a su foco de actuación, que gira en torno a la aceleración del impacto social empresarial ayudando a las empresas españolas a incorporar tanto el impacto social como el medioambiental en el centro de su actividad.

“En Transcendent trabajamos todos los días para incorporar el impacto social y medioambiental en el centro del negocio de nuestros clientes. Adherirnos a la alianza WBA es un paso natural para nosotros, en tanto que queremos contribuir a dar forma al sector privado de manera que las empresas avancen hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, del mismo modo que la WBA viene haciendo hasta ahora. Creemos que la medición y el análisis son claves para fomentar el impacto empresarial y el que realiza la WBA va por delante en esta carrera de fondo de conseguir que esto sea una realidad”, ha explicado Angel Pérez Agenjo, fundador y Leading Partner de Transcendent.