6 LIBROS PARA APASIONADOS DEL IMPACTO

Libros impacto social

La sostenibilidad empresarial sigue cogiendo impulso en las organizaciones. Las empresas están adaptándose para generar desde el negocio un impacto positivo en el medio ambiente y en sus grupos de interés (clientes, empleados, accionistas etc).

Para los que creen que el mundo está cambiando, que hay otra manera de hacer negocio y que las empresas tienen que jugar un papel fundamental en ese cambio, desde dentro, reinventando su manera de trabajar y colocando en el centro de su actividad el impacto, os queremos recomendar algunos libros.

«Remaigining capitalism in a world on fire», de Rebecca Henderson

Libro Remaigining capitalism
Con historias de empresas que han dado los primeros pasos para reinventar el capitalismo.

La destacada economista e influyente profesora de la Universidad John and Natty McArthur en Harvard, ha escrito este libro para alertar de que el capitalismo, tal y como estaba concebido, está causando un impacto muy destructivo en el planeta y está desestabilizando a la sociedad en la que vivimos.

Para Rebecca Henderson el único propósito de los negocios no debe ser ganar dinero y maximizar el valor para los accionistas y en este libro muestra que el cambio es posible. Las fascinantes historias de empresas que han dado los primeros pasos para reinventar el capitalismo brindan una visión inspiradora.

En el libro, Henderson aporta reflexiones sobre el papel del gobierno y cómo el mundo de las finanzas, la gobernanza y el liderazgo también deben evolucionar. La profesora de Harvard proporciona en este libro la base pragmática para navegar en un mundo que afronta un desafío sin precedentes, pero también una oportunidad extraordinaria.

«Net Positive«, de Paul Polman y Andrew Winston

Libro Net Positive
Una guía para líderes empresariales que busquen crear un impacto positivo cero.

Paul Polman, el ex Presidente de Unilever,  que consiguió aumentar la rentabilidad de sus accionistas en un 300% siendo la empresa número 1 del mundo en materia de sostenibilidad durante once años, ha escrito este libro junto con Andrew Winston, una de las voces más inspiracionales del mundo en temas de sostenibilidad empresarial.

En este libro ambos autores pretenden mostrar a los líderes empresariales cómo enfrentarse a los mayores y más urgentes desafíos de la humanidad —el cambio climático y la desigualdad— sin dejar de lado el negocio y la rentabilidad.

Para ello, invitan a los líderes de las empresas a hacer que sus compañías actúen con valentía y tengan un “impacto positivo neto”, es decir, que prosperen devolviendo al mundo más de lo que reciben.

Porque las empresas «Netas Positivas» dan rienda suelta a la innovación, crean confianza, atraen al mejor talento, atraen a los clientes y se aseguran un éxito duradero. Todo ello contribuyendo a crear sociedades más fuertes e inclusivas y un planeta más sano. 

“The Green Swans”, de John Elkington

Libro Green Swans
Un libro para quienes se quieren embarcar en el viaje del impacto empresarial.

Su lectura es un must para cualquiera que esté inmerso en el viaje del impacto social y medioambiental o que quiera embarcarse en él. Según dice el autor, un referente en mundo del impacto empresarial, “para los hombres de negocio no hablar el lenguaje del impacto en los tiempos que corren es un poco como no poder hablar al menos un poco de inglés en una empresa”. El libro explica el cambio de paradigma que estamos viviendo. El vigésimo libro de Elkington explora nuevas formas de capitalismo. Utilizando casos de estudio y ejemplos del mundo real el autor muestra cómo el más raro patito feo se puede convertir en el cisne más verde del mundo.

Este libro está dirigido a líderes y ejecutivos de corporaciones de todo tipo que quieren ayudar a sus negocios a sobrevivir al cambio inminente de prioridades globales que van a llegar en los próximos 10 años y expandir sus horizontes desde la responsabilidad, a través de la resiliencia y mediante la regeneración.

“Impact”, de Sir Ronald Cohen

Libro Impact Ronald Cohen
«Impact», el último libro del gurú del Impacto Social Ronald Cohen.

El gurú del impacto empresarial acaba de publicar su libro “Impact”. Un libro que muestra cómo el empuje de la inversión de impacto está dando un vuelco a nuestro sistema económico, transformando el sector privado y pasando de ser un elemento de contaminación y de desigualdad a ser un elemento de impacto positivo; distribuyendo las oportunidades más justamente y aportando soluciones a los grandes retos sociales y medioambientales. Y, según Cohen, esta revolución que llama la Revolución de Impacto va a ser tan innovadora y disruptiva como lo fue en su día la Revolución Tecnológica.

“Un mundo de tres ceros”, de Muhammad Yunus

Un mundo de tres ceros
Escrito por el Premio Nobel de la Paz, el libro gira en torno a tres ideas: pobreza cero, desempleo cero y cero emisiones.

Es un libro que se basa en tres premisas: pobreza cero, desempleo cero y cero emisiones netas de carbono. Su autor, Premio Nobel de la Paz en 2006, es uno de los principales referentes a nivel mundial en ecología y economía social. Fundador del Banco Grameen, pretende incentivar los microcréditos a personas con pocos recursos para potenciar el desarrollo social y económico.

El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl

Libro el hombre en busca de sentido
Un libro contado por un superviviente de los campos de concentración sobre la importancia del propósito.

El psiquiatra Viktor Frankl que relata en el libro su paso por los campos de concentración nos da una lección acerca de la superación y de la búsqueda del sentido de la vida. Mediante la construcción personal de la libertad personal y la dignidad humana, consigue recordarnos la importancia del propósito en lo que hacemos.

¿Has leído todos ellos? ¿Alguno más que debamos incorporar a la lista? ¡Te leemos en comentarios! ¡Descubre más en nuestro blog sobre impacto social!

LA EMPRESA ANTE EL RETO DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Cambio climático iceberg

La involucración activa del mundo de la empresa tiene un rol crucial en la protección del medio ambiente, enfrentándose a grandes retos como lo son la lucha contra el cambio climático, la protección de la biodiversidad y el respeto al entorno y la gestión del desperdicio a través del impulso de la economía circular. 

Desde hace años se viene hablando de la importancia que tiene el papel de las empresas en la lucha para frenar el cambio climático y del impacto negativo que generamos como sociedad en el medio ambiente. Pero no ha sido hasta los últimos años, impulsado por la pandemia, el consenso científico y los analistas financieros, que las empresas no han tomado conciencia del riesgo real que el clima supone para sus modelos de negocio.   

El Acuerdo de París de 2015 marcó un hito indiscutible en esta dirección, reforzado aún más por la COP26, y las instituciones se comprometieron a frenar el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.  

Objetivos a 2030 para frenar el cambio climático

Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) deben reducirse un 45% para el año 2030, y ser cero-neto en 2050. En esta dirección, la Unión Europea ha hecho una apuesta ambiciosa con el objetivo de llevar al continente a la neutralidad en carbono en el año 2050 con el Pacto Verde Europeo.  

En este contexto, las empresas tienen un tiempo limitado para actuar. Todos los sectores en todos los mercados deben transformarse.  

Las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) deben reducirse un 45% para el año 2030, y ser cero-neto en 2050

Existen distintas iniciativas de acción climática internacionales que están marcando el paso para apoyar a las empresas en su camino hacia el neto cero. Entre ellas destaca la iniciativa Science Based Targets, que permite determinar cuánto y con qué rapidez necesitan reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para prevenir los peores efectos del cambio climático fijando objetivos a corto-medio plazo hasta conseguir ser cero-neto.  

Las emisiones de alcance 3, el gran escollo 

Un camino, sin duda, no exento de dificultad. Alcanzar cero-neto no sólo implica actuar sobre el alcance 1 y 2 de las emisiones de una empresa, sino también sobre su alcance 3, aquellas emisiones que provienen de la cadena de suministro de una compañía y, por tanto, sobre las que tiene un control indirecto.

Las emisiones de alcance 3 son aquellas que provienen de la cadena de suministro y, por tanto, sobre las que la compañía tiene un control indirecto

Para ello, no sólo será necesaria una gestión adecuada de la cadena de suministro, sino que es necesaria una profunda transformación económica en todo el sector empresarial. Esta vendrá impulsada por los avances tecnológicos y la redefinición del sector energético a nivel mundial que permitirán incrementar la madurez de la integración de la sostenibilidad en empresas de todos los tamaños.  

El proceso de transformación en el que se encuentra el sector empresarial es imparable. Muchas grandes empresas ya han comenzado a liderar el camino y el riesgo de la inacción puede tener un impacto incluso en su supervivencia.

No obstante, no sólo la gran empresa debe transformarse. También es necesaria la adopción de medidas urgentes por parte de las pymes que, por su propio contexto operativo, se enfrentan a un reto incuestionable que deberán solventar en los próximos años. 

LOS RATINGS ESG: QUÉ MIDEN Y EL RETO DE LA ESTANDARIZACIÓN

ESG clase explicación

La inversión ESG, que incorpora en los análisis cuantitativos criterios medioambientales, sociales y de gobernanza, es una de las tendencias con mayor recorrido a nivel internacional en los últimos años. Según un informe de la Global Sustainable Investment Alliance, a principios de 2020 un total de 35,3 billones de activos bajo gestión o, lo que es lo mismo, más de un tercio de la inversión total a nivel global, se correspondía con inversión sostenible.

Conforme crece la inversión ESG crecen también tanto los mantras acerca de su potencial transformador (que parecen no poder ser rebatidos), como el número de críticos que parecen no creerse su propósito (aparentemente cargado de buenas intenciones). Así, el sector de la inversión ESG aún cuenta con ciertas controversias a sus espaldas, y no son pocos los que se muestran escépticos respecto a su verdadera capacidad de generar impacto positivo en la sociedad en la que vivimos.

Entonces, ¿cuál es la manera correcta de integrar consideraciones respecto a la protección del medioambiente o el bienestar de los empleados en las estrategias de inversión? Y, ¿cómo es posible diferenciar a las empresas más responsables en sus operaciones de las que no lo son?

La traducción de la sostenibilidad en términos financieros

Al igual que las calificaciones de riesgo crediticio evalúan la solvencia y perspectiva a futuro de las compañías desde un punto de vista exclusivamente financiero, los ratings ESG tienen como objetivo analizar su rendimiento en base a criterios medioambientales, sociales y de gobernanza.

Sin embargo, ante las polémicas en las que se ve envuelto frecuentemente el sector, como las acusaciones de greenwashing o la falta de consideración de determinadas externalidades negativas de las empresas evaluadas, resulta necesario definir en profundidad el objetivo y alcance de estas calificaciones.

De acuerdo con la definición de MSCI, una de las agencias de calificación líder a nivel internacional, los ratings ESG miden la resiliencia de una compañía en el largo plazo frente a riesgos sectoriales en los ámbitos medioambientales, sociales y de gobernanza.

Siguiendo la metodología de Sustainalytics, otra de las agencias referentes en el sector, estas evaluaciones parten de la premisa de que el mundo se encuentra en transición hacia una economía cada vez más sostenible, y que las compañías con una gestión más efectiva de los riesgos ESG tendrán un mayor valor en el largo plazo.

Así, los principales ratings ESG no se centran en el impacto que una compañía tiene en su entorno, sino que evalúan el riesgo en términos financieros derivado de la gestión de aquellos aspectos sociales, medioambientales y de gobernanza más relevantes (o materiales) para cada compañía.

Causas y polémicas asociadas a la falta de correlación

Con la proliferación de los ratings ESG, la falta de estandarización en torno a un marco común de evaluación ha dado lugar a un creciente escepticismo respecto a la validez y la aplicación práctica de los ratings ESG. De hecho, según estudios de la prestigiosa escuela de negocios MIT Sloan, el coeficiente de correlación entre los ratings ESG de 6 de las agencias de calificación más destacadas a nivel global es de 0,61 (en una escala de -1 a 1); mientras que la correlación entre las calificaciones crediticias de agencias como Moody’s y Standard & Poor’s aumenta hasta 0,99.

Siguiendo con los resultados de MIT Sloan, esta divergencia es debida principalmente a dos cuestiones:

  • En primer lugar, el empleo de distintas métricas para evaluar un mismo aspecto medioambiental, social o de gobernanza es la principal causa de divergencia entre distintas evaluaciones. Así, un mismo atributo (como por ejemplo la diversidad de género), puede ser evaluado con métricas cuantitativas (como el porcentaje de mujeres en plantilla, en puestos de gestión o respecto al total de nuevas contrataciones), en base a métricas cualitativas (como las políticas e iniciativas en marcha en materia de igualdad) o con una combinación de ambas.
  • Por otro lado, el alcance de las evaluaciones cobra también un peso relevante para explicar la falta de correlación existente. Principalmente, esto se debe a que distintas metodologías pueden conllevar el análisis de distintos aspectos ESG, resultando en que determinados temas (por ejemplo, la participación en actividades de lobby) pueden afectar a una calificación concreta y a otras no.

En una muy menor medida, esas faltas de correlación se deben a diferencias a la hora de evaluar la materialidad de los criterios ESG en una misma compañía o sector; o, lo que es lo mismo, a que distintas agencias de calificación no sigan un mismo criterio respecto a la relevancia de un determinado aspecto ESG sobre el total de la evaluación.

Por tanto, es fundamental, tanto para los inversores como para las compañías analizadas, conocer las metodologías de los distintos proveedores de ratings e índices ESG y no tomar decisiones en base a una única fuente de información. De esta manera, la divergencia existente no supondrá una barrera para la gestión de sus inversiones y de la transparencia frente a sus grupos de interés externos.

Evaluaciones ESG internacional

¿Hay escepticismo entre los grandes gestores de activos?

El análisis de distintas agencias de calificación ESG pueda dar lugar a conclusiones muy útiles dentro de una estrategia de inversión responsable. Sin embargo, la divergencia existente entre los principales evaluadores provoca también una pérdida de credibilidad para determinados gestores de activos.

Recientemente, el responsable de monitorización de riesgos de Norges Bank, el fondo soberano más grande del mundo, afirmaba en una entrevista a Bloomberg que sus análisis incorporaban las calificaciones de los ratings ESG “en muy pocas ocasiones”, si es que lo hacían. En su lugar, el fondo noruego ha desarrollado una metodología de inversión sostenible, desagregando la información proporcionada por los ratings ESG para después tratarla en base a criterios propios.

Dicha perspectiva, cada vez más extendida entre las gestoras de activos, es seguida en España por entidades como Santander AM o BBVA AM, que cuentan con herramientas propias para evaluar la información proporcionada por proveedores externos e incorporarla en sus inversiones.

Por tanto, el potencial escepticismo existente entre los inversores aparece como una consecuencia más de las controversias derivadas de la falta de estandarización.

No es tanto que las divergencias entre la puntuación ESG otorgada por distintas agencias de calificación haga perder relevancia a sus análisis, sino que ponen encima de la mesa la necesidad de conocer el detalle de las distintas metodologías empleadas para poder sacar el máximo partido a la información analizada.

El camino hacia la estandarización y otras oportunidades a futuro

Con un panorama tan complejo como el actual, aparecen dos principales herramientas para la consolidación de los ratings ESG como fundamento de la inversión responsable: el avance de la regulación y el apoyo a las iniciativas en marcha en torno a la estandarización de las evaluaciones ESG.

En primer lugar, la regulación en cuanto a reporte de información no financiera y clasificación de productos de inversión servirá para reducir las controversias asociadas a las calificaciones ESG. En ese sentido, a nivel europeo hay muchas esperanzas puestas en la consolidación de las taxonomías medioambiental y social y el Reglamento sobre Divulgación de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea (SFDR), como marco sobre el que evaluar el impacto no financiero de las inversiones.

Por otro lado, respecto a lo que concierne directamente a los ratings ESG, la iniciativa más relevante actualmente es la definición de estándares de reporte de sostenibilidad a nivel internacional que se está llevando a cabo por la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad (International Sustainability Standards Board o ISSB, por sus siglas en inglés).

Creada en el marco de la COP 26 y liderada por el antiguo consejero delegado de Danone Emmanuel Faber, la ISSB depende directamente de la Fundación de Estándares Internacionales de Reportes Financieros (IFRS, por sus siglas en inglés).

Respondiendo a las demandas de los distintos grupos de interés del sector, se espera que la fijación de estándares de la ISSB sirva para terminar de una vez por todas con la falta de transparencia y ponga claridad a la inversión ESG.

Además, la Fundación consolida actualmente a dos de los estándares de reporte de sostenibilidad con mayor adopción a nivel internacional, la Sustainability Accounting Standards Board (SASB) y la Carbon Disclosure Standards Board (CDSB), y ha firmado un acuerdo de colaboración a mediados de marzo de 2022 con la Global Reporting Initiative (GRI). Por tanto, la ISSB aúna la perspectiva financiera de los riesgos asociados a aspectos ESG con la visión respecto al impacto que las compañías generan en el medioambiente y la sociedad.

Así, se espera que el complejo panorama actual de los ratings e índices ESG, que actualmente exige de un análisis en profundidad de metodologías y proveedores, comience a dar pasos hacia la homogeneización en el medio plazo. De esta manera, las empresas y gestores de activos podrán centrar sus esfuerzos y estrategias en lo realmente importante: la construcción de una sociedad justa y responsable para todos.

La fijación de objetivos sociales y medioambientales, una asignatura pendiente

Niña con hoja blanco y negro

El informe “La gestión de los aspectos ESG en las empresas cotizadas” elaborado por Transcendent, que analiza 85 empresas que cotizan en el mercado continuo entre las que se encuentran todas las compañías del IBEX35, constata que sólo el 13% tiene compromisos evaluables de tipo social.

La urgencia por incorporar los aspectos Medioambientales, Sociales y de Gober­nanza (ESG por sus siglas en inglés) está marcando la agenda de los principales órganos de gobierno de las empresas y ha pasado a formar parte de sus prio­ridades estratégicas.

La transformación empre­sarial hacia la sostenibilidad supone un cambio de mentalidad, un verdadero reto desde el punto de vista organizativo y operativo. Su transversalidad requiere alinear a todas las áreas de la compañía.

Para conocer el grado de avance de esta transformación en las compañías lí­deres españolas, hemos decidido llevar a cabo un informe, que se centra sobre todo en tres aspectos:

  • La evolución en la estructura de gobernanza de la sostenibilidad.
  • Cómo el compromiso con los temas ambientales y sociales se traduce en objetivos concretos y medi­bles.
  • La vinculación del logro de dichos objetivos de sos­tenibilidad con la remuneración de los directivos.

Tras el análisis realizado hemos constatado que la velocidad con la que están avanzando las empresas no es la misma, y la di­ferencia entre las compañías del IBEX 35 y el resto de cotizadas es muy palpable.

También hemos identificado que las empresas tienen sobre todo el foco puesto en factores medioambientales, mientras que los aspectos sociales, están mucho menos presentes y, cuando lo están, se centran sobre todo en cuestiones de género y brecha salarial.

Datos del informe «La gestión de los aspectos ESG en las empresas cotizadas», Transcendent

La materialidad como eje para marcar las prioridades

Más allá de su compromiso con el medioambiente y la sociedad en general, un elemento clave que influye en la estrategia de sostenibilidad y que debe marcar la estrategia a la hora de fijar objetivos es la materialidad. Esas prioridades en materia de sostenibilidad variarán de manera significativa en función del sec­tor, de la estrategia de la compañía y también de las ex­pectativas de sus grupos de interés.

Tanto en la definición de la estrategia como de los ob­jetivos, las empresas pueden decidir reducir su im­pacto negativo y/o generar beneficio a sus grupos de interés. Igualmente pueden planificar su contribución a solucionar problemas sociales y medioambientales existentes. Aquellos objetivos dirigidos a beneficiar a grupos de interés o contribuir a soluciones son los que supondrán mayor impacto y una ventaja compe­titiva para la empresa y, por tanto, es donde la empre­sa debería poner el foco.

Aunque actualmente debido a la regulación y a su carác­ter táctico las empresas están centrándose en la fijación de objetivos medioambientales, no deben olvidarse los aspectos sociales que sin duda supondrán el próximo gran hito en sostenibilidad llegando a convertirse, en al­gunos sectores, en un factor verdaderamente diferencial.

La gran dificultad en la fijación de objetivos sociales está en la medición de los mismos, que debe estar ba­sada en estándares internacionales, muchos de ellos aún en desarrollo como es el caso de la Taxonomía So­cial de la UE.

Cuadros de mando para una toma de decisiones acertada

Para una correcta toma de decisiones, los consejeros y directores ejecutivos deben contar con herramientas que les permitan monitorizar y “operacionalizar” la sostenibilidad dentro de la compañía aportando un equi­librio entre visión estratégica y táctica. Una herramienta clave es un cuadro de mando (dashboard) en el que es­tén definidos los objetivos que marquen la dirección de la empresa y que permita determinar el grado de conse­cución de los mismos.

Debido a su naturaleza transversal y a su marcado ca­rácter estratégico, la sostenibilidad requiere de una estructura de gobernanza que respalde la toma de decisiones y se responsabilice por su gestión. Es por ello que se hace necesaria la constitución de órganos de gobierno multidisciplinares que garanticen la inte­gración de la sostenibilidad en el negocio y favorezcan la alineación entre todas las áreas lo que implica, a ni­vel estratégico, velar por el propósito y el desempeño ESG de la compañía y, a un nivel más operativo, faci­litar la coordinación para la consecución de objetivos comunes.

No obstante, el nivel de reporte, las funciones y la dedi­cación (exclusiva o no) de dichos órganos de gobierno dependerán en gran medida del tamaño de la empresa, del sector en el que opera y de cuáles son sus asuntos relevantes en materia de sostenibilidad.

Remuneración ESG e integración de la sostenibilidad en la empresa

Asimismo, otro elemento clave es la integración de la sostenibilidad en la cultura de la empresa. Para ello, será importante dotar tanto al consejo como al resto de empleados de los conocimientos y capacidades ne­cesarias para su puesta en marcha, lo que implicará la organización de actividades de formación y comunica­ción interna.

Por último, pero no por ello menos importante está la remuneración vinculada al desempeño ESG que es una palanca estratégica que fomenta la involucración de los empleados en la toma de decisiones y su participa­ción activa en la consecución de los objetivos comunes.

Según el informe, en las empresas del IBEX, el 54% de las empresas ya tienen retribución variable vinculada a aspectos ESG. Sin embargo, de las empresas analizadas fuera del IBEX apenas el 18% ha incorporado paquetes retributivos específicos vinculados al cumplimiento del desempeño ESG.

La gestión ESG en las empresas cotizadas
Datos del informe «La gestión de los aspectos ESG en las empresas cotizadas», Transcendent

Los paquetes retributivos de la alta dirección vinculados a los objetivos sociales y medioambientales van a acelerar su implementación como parte de la política retributiva de las empresas, tanto a corto como a largo plazo porque hay una tendencia por parte de todos los grupos de interés (consumidores, empresas, empleados, inversores, reguladores e instituciones públicas) en medir y valorar el impacto de las compañías.

Principales conclusiones del informe

  • En materia de sostenibilidad, aunque todas las empresas ponen de manifiesto su compro­miso con las personas y el planeta, sólo el 40% de las compañías analizadas comunica objetivos medioam­bientales concretos y medibles. Este porcentaje des­ciende al 13% en el caso de los objetivos sociales.
  • En cuanto a la retribución vinculada al desempeño ESG el avance es notable en las empresas del IBEX y un 54% de las empresas ya tienen retribución variable vinculada a aspectos ESG.
  • El 68% de empresas del IBEX 35 cuenta con una Comisión de Sostenibilidad (bien específica o compartida con otras funciones), que reporta directamente al Consejo de Administra­ción, mientras que en 2018 esta cifra era tres veces menor (20%). Esta evolución en los últimos 2 años se debe en gran medida a la creciente demanda por parte de los inversores y al incremento de la regulación en estos aspectos, entre ellos la reforma del Código de Buen Gobierno Corporativo de la CNMV.

En definitiva, las empresas que no incorporen la sostenibilidad en el centro de su actividad van a competir en inferioridad con las que sí lo hagan. De poco sirven las declaracio­nes de intención y los compromisos si no hay planes estratégicos con objetivos claros e indicadores de se­guimiento que los respalden.

El nuevo paradigma de empresa requiere un liderazgo valiente y audaz que sepa gestionar este reto como una inmensa oportuni­dad, desafiando los modelos existentes y evolucio­nando sus empresas de la sostenibilidad hacia la ge­neración de impacto.

Puedes descargar el informe completo aquí.

Transcendent, con Ucrania

Ucrania bandera

No somos una empresa grande y solos no vamos a cambiar el mundo ni la situación actual. Pero eso no impide que intentemos hacer las cosas bien, mejorar cada día y tratar de generar un impacto positivo en la sociedad.

La realidad de Ucrania nos conmueve profundamente y creemos que no nos podemos quedar con los brazos cruzados ni mirar hacia otro lado. Por eso, desde el 1 de marzo hemos decidido donar un 1% de nuestra facturación a ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, con el objetivo de contribuir a ayudar a las más de 2 millones de personas obligadas a dejar sus casas y a huir a países vecinos desde el comienzo del conflicto.

¿Qué es la materialidad y cómo afecta a las empresas?

Campo trigo

Ahora que la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad indiscutible y que cada vez más empresas definen sus estrategias para gestionarla, con más frecuencia, oímos hablar de la materialidad.

Pero, ¿Qué es la materialidad? ¿Cuál es su vínculo con las estrategias de sostenibilidad? ¿Por qué se habla tanto de ella?

Si aún no estás familiarizado con este término, no sabes para qué sirve exactamente ni cómo se lleva a cabo un análisis de materialidad, este artículo es para ti.

Empecemos por el principio, es decir, definiendo qué es la materialidad.

Cuando hablamos de materialidad nos referimos a todos los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) que tienen un impacto sustancial, positivo o negativo, en la rentabilidad de la empresa y en sus grupos de interés.

La materialidad debería ser el fundamento de toda estrategia de sostenibilidad rigurosa y, por lo tanto, los temas materiales son aquéllos que merecen ser adecuadamente gestionados, y, en los casos en los que aplique, reportados.

Aunque dependiendo de su alcance, el análisis en sí tiene cierto nivel de complejidad, no debemos ver la materialidad como un ejercicio para pocos, relevante sólo para las multinacionales, para un sector determinado o para las empresas que tienen la obligación de publicar el estado de información no financiera.

La materialidad es una herramienta estratégica que facilita la toma de decisiones, por lo que toda empresa que quiera preservar su competitividad y que esté interesada en crear valor para la sociedad, independientemente de su tamaño o del sector en el que opere, debería llevar a cabo un análisis de materialidad con cierta regularidad.

¿Cuáles son los principales beneficios del análisis de materialidad?

Ahora que ya sabemos que la materialidad es un concepto clave, tanto para el reporting como para la gestión de la sostenibilidad, el siguiente paso es entender cuáles son los beneficios de llevar a cabo un análisis de este tipo.

Los principales se pueden resumir en tres puntos:

1.Priorizar y enfocar la estrategia

La materialidad proporciona información valiosa que permite identificar cuestiones que requieren seguimiento, minimizar riesgos y reorientar la estrategia priorizando los temas de mayor impacto en el negocio y que sean más relevantes para las partes interesadas. Todo ello, contribuye a maximizar la asignación de los recursos y a minimizar esfuerzos.

2.Anticipar tendencias y mejorar de la competitividad

A través del análisis, la empresa puede detectar las tendencias emergentes y las mejores prácticas del sector por lo que la materialidad constituye un recurso crítico para la mejora de la competitividad. Los temas materiales, adecuadamente gestionados, constituyen las palancas para crear valor de largo plazo para la sociedad por lo que deberían influenciar las decisiones acerca de la oferta de productos y servicios y, además, servir de guía en la definición de una propuesta de valor diferencial respecto a la competencia.

3. Impulsar la transparencia y el diálogo con los grupos de interés

El análisis de materialidad ofrece la oportunidad de establecer un diálogo con los principales grupos de interés, de identificar los temas que más les preocupan y sobre los que la empresa deberá rendir cuentas. Por ende, la materialidad contribuye a mejorar la relación con las partes interesadas y la transparencia de la compañía.

¿Cuáles son los aspectos más críticos del análisis?

El aspecto más crítico del análisis es, sin lugar a duda, la definición de su alcance. La materialidad es un concepto relativo que depende mucho del contexto por lo que, en el caso de las grandes empresas y de las multinacionales, los temas materiales pueden variar significativamente de un país a otro. Incluso, puede que sea difícil identificar una matriz de materialidad única, aunque haya muchos aspectos comunes entre las distintas filiales.

En segundo lugar, la participación de los grupos de interés requiere de tiempo y recursos.  Involucrar a los grupos de interés – sobre todo los externos – puede parecer una tarea titánica, por lo que muchas empresas caen en la tentación de dejarles a un lado y de crear una matriz de materialidad con el mero objetivo de cumplir con las obligaciones de reporting.  

Sin lugar a duda, la riqueza que añade la participación de los principales grupos de interés a la calidad del análisis compensa, con creces, el esfuerzo.  

En tercer lugar, la gerencia de la empresa debe de estar involucrada. Una vez reconocida la naturaleza estratégica y transversal de la materialidad, la responsabilidad del análisis no puede recaer sólo en el Departamento de Sostenibilidad, sino que requiere de la involucración de todas las áreas de la compañía y debe estar embebida del compromiso, visión y validación de la gerencia.

En cuarto lugar, la priorización de los asuntos materiales es clave. Las empresas que hayan realizado varias evaluaciones de materialidad saben que los temas materiales crecen a medida que surgen nuevas prioridades, normativas o tendencias.

Tanto para la gestión como para que el reporting sobre el impacto generado sea de fácil comprensión, y por ende añada valor a las partes interesadas, la priorización de los asuntos materiales juega un papel clave.   

Por último, la materialidad es un concepto variable. La materialidad es un concepto variable en el tiempo. por lo que si bien no existe una norma comúnmente aceptada sobre la frecuencia con la que se debería realizar el análisis, merece la pena llevarlo a cabo con cierta regularidad.

Por experiencia directa sabemos que no hay una única manera de realizar un análisis de la materialidad, pero si te ha parecido interesante y quieres saber más sobre la metodología que hemos desarrollado para llevar a cabo una evaluación de materialidad, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en info@transcendent.es o consultar nuestro blog.

B CORP Way, Consultoras europeas de Sostenibilidad e Impacto

Certificado Bcorp empresas

Transcendent ha pasado a formar parte de esta comunidad de consultoras europeas que asesoran a las empresas en su transformación hacia la sostenibilidad.

Las empresas cada vez más buscan generar impacto positivo no sólo para sus accionistas o desde el punto de vista financiero sino generar impacto con lo que hacen en su entorno, en el medio ambiente y en la sociedad. Pero, ¿cómo empezar? ¿Cómo trazar un mapa de ese viaje? ¿Qué cambios marcarán la mayor diferencia? ¿De quién pueden aprender para lograr un cambio duradero?

The B Corp Way tiene algunas respuestas.

Esta comunidad formada por 44 consultoras europeas certificadas B Corp de 15 países que ofrecen sus servicios en 17 idiomas, a la que Transcendent acaba de adherirse, pone en contacto a las empresas que buscan mejorar su impacto con consultores certificados B Corp. Estas firmas prestan servicios de consultoría estratégica de sostenibilidad, y les acompañan en su proceso de transformación y de medición del impacto.

Esta iniciativa surgida en Europa prevé extenderse también a América Latina y Estados Unidos.

¿Qué es B Corp? Es un sello de excelencia social, medioambiental y de gobernanza que obtienen las empresas que son certificadas con este sello. En Europa se acaban de superar las 500 B Corps y se estima que la tasa de crecimiento de nuevas certificaciones supere el 30%.

Sabemos que transformar la operativa y el enfoque de una empresa lleva tiempo, y requiere de compromiso y altas dosis de audacia. Las empresas que atraviesan este proceso necesitan apoyo. Hojas de ruta, liderazgo, ejemplos y, a veces, colaboración con otras empresas. Esto es lo que ofrece el programa B Corp Way.

Pero ¿qué tipo de servicios se pueden encontrar en B Corp Way?

Desde cómo utilizar la Evaluación de Impacto B para medir el impacto actual de la empresa y mapear el camino hacia la mejora y la posible certificación de B Corp, a cómo ser una empresa con cero emisiones, cómo utilizar los ODS y la herramienta de B Lab para crear un cambio de comportamiento para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, cómo abordar la transformación sostenible de una empresa, cómo implementar los principios B Corp en los órganos de gobierno de la compañía o cómo utilizar el marketing y la comunicación para compartir de manera eficaz el compromiso de la empresa con los principios de excelencia social y medioambiental, son algunos de los servicios que se prestan.

B Corp Way, la plataforma de consultoras B Corp europeas que asesora a empresas en sostenibilidad.

¿Por qué ahora?

Detrás de esta iniciativa está la convicción por parte de numerosos líderes empresariales de que las empresas sólo sobrevivirán si innovan y se centran en mejorar el planeta y su entorno con lo que hacen.

La demanda por parte de la sociedad y del mercado a las empresas, especialmente a las grandes, para que actúen y contribuyan a minimizar la crisis climática y las desigualdades es un proceso irreversible.

No se trata sólo de lograr un mayor impacto positivo, sino también de reducir drásticamente el impacto negativo de una empresa. En este proceso, el conocimiento, el asesoramiento y la consultoría estratégica y de procesos son factores claves para avanzar en la buena dirección.

Nuestra próxima generación de líderes necesita tomar decisiones basándose en parámetros e indicadores ESG bajo los principios de equidad y de respeto al medioambiente y a la sociedad. Con el tiempo, esta transformación pasará del ámbito de la empresa al ámbito sectorial, creando de esa manera un cambio sistémico en nuestra economía.

En Transcendent estamos muy orgullosos de haber sido seleccionados por B Lab Europe como socios de este selecto club y estamos plenamente comprometidos en formar parte de este cambio y de ayudar y asesorar a las empresas españolas y europeas a llevar a cabo ese viaje al impacto, tan necesario como apasionante.

Medición del Impacto Empresarial como herramienta de gestión

La medición del impacto

Las empresas son actores clave en la sociedad actual. Muchos de los grandes avances del mundo han venido de la mano del sector privado. Michael Porter, en su estudio sobre shared value, muestra muchos ejemplos de cómo las empresas han impulsado el desarrollo social.

El primer programa a gran escala para diagnosticar y tratar el VIH fue implantado por una compañía angloamericana para proteger a sus trabajadores en Sudáfrica, según Mark R. Kramer y Marc W. Pfitzer en su artículo El ecosistema del valor compartido publicado en Harvard Business Review. MasterCard es otro gran ejemplo, al haber conseguido implantar la banca en el móvil facilitando el acceso a servicios financieros a 200 millones de personas en el mundo. Y el caso más reciente que tenemos ha sido la vacuna contra la COVID, que ha sido desarrollada y distribuida gracias, en gran parte, a los esfuerzos de la industria farmacéutica. 

En Transcendent entendemos que las empresas son agentes de cambio y que, aquéllas que consigan posicionarse en la zona entre el valor para el negocio y el valor para la sociedad, son las que conseguirán una ventaja competitiva. 

Ser agente de cambio quiere decir jugar un papel clave en la transformación de la sociedad, impulsando un crecimiento económico, social y medioambiental sostenible. Para ello es imprescindible conocer los impactos que genera la empresa en la sociedad, gestionarlos y medirlos para, como fin último, maximizar los positivos y minimizar los negativos. 

Para poder conocer, gestionar y medir los impactos necesitamos información. La información, las métricas y los datos son la base de toda decisión empresarial. Es impensable que una compañía acometa una inversión sin haber hecho antes un análisis financiero, o que lance un nuevo producto al mercado sin entender las necesidades de los consumidores. 

La mayoría de las empresas conocen, de una manera intuitiva, los impactos que generan en el medioambiente y en la sociedad. No obstante, todavía son muy pocas las que apuestan por cuantificarlos. En cualquier caso, antes de comenzar a explorar la medición de impacto, debemos entender muy bien qué es el impacto empresarial y cómo lo entendemos. 

¿Qué es el impacto empresarial?

El Impacto lo vemos desde una perspectiva de cadena de valor, en la que las compañías tienen una serie de inputs que transforman, a través de actividades, en outputs. Estos outputs son el resultado “tangible” de la actividad empresarial. Por ejemplo, para una empresa de infraestructura que construye carreteras, un ejemplo de input sería la materia prima utilizada para construirla y el output sería la carretera. 

Estos outputs generan “Outcomes” y, más a largo plazo, “Impactos”.  Los outcomes son los cambios específicos que generan los productos o servicios de una empresa en el comportamiento de sus clientes o usuarios, y los impactos, son la atribución de cambios fundamentales, intencionados o no, que ocurren en organizaciones o comunidades a largo plazo.  

Siguiendo con el ejemplo de la empresa de construcción de carreteras, el “outcome” sería facilitar el acceso a la Universidad a jóvenes de una pequeña ciudad, que gracias a la carretera (“output”), pueden llegar más fácilmente a la Universidad. El “impacto” es positivo, y podría ser el incremento en un porcentaje de la tasa de estudiantes con educación superior en el área en el que opera la carretera. 

¿Por qué medir el impacto empresarial?

Cada vez son más stakeholders los que demandan a las empresas tener retornos financieros positivos al mismo tiempo que generar un impacto positivo en la sociedad: 

·       Los inversores favorecen, cada vez más, a empresas comprometidas con la sostenibilidad (inversión ESG, inversión socialmente responsable…). 

·       Los reguladores, entre los que está la Administración española y la Unión Europea, exigen a las empresas publicar los estados de información no financiera. 

·       Los clientes y la sociedad prefieren consumir en empresas con propósito que estén alineadas a sus creencias y valores. 

·       Los empleados prefieren trabajar en empresas socialmente responsables y con respeto por el medioambiente. 

En este contexto, conocer y medir el impacto empresarial es una oportunidad para que las compañías se posicionen, diferencien y pongan el valor el efecto positivo generado en la sociedad de cara a inversores, reguladores, usuarios, accionistas y otros stakeholders. 

La medición del impacto empresarial

Los impactos son difíciles de cuantificar y medir, por eso no existe un consenso global sobre cómo medirlos, evaluarlos y reportarlos. 

Existe una amplia gama de metodologías para medir y gestionar el impacto dependiendo de dónde se busca poner el foco. Destacan entre otras GIIN, BLab, GRI, GSG, la OECD o el WBA. Varias forman parte de Impact Management Project (IMP), organización de la que somos aliados, y también están en el Impact Management Platform de reciente creación.

En Transcendent hemos desarrollado una metodología de medición de impacto basada en el IMP que permite cuantificar los impactos, positivos y negativos, y su posterior seguimiento y monitorización. 

Nuestra experiencia midiendo el impacto de grandes compañías es siempre muy positiva ya que los directivos adquieren información relevante para tomar decisiones con ella. Una tendencia que no para de crecer.   

Parece, por tanto, que la medición de impacto es el camino. Porque cuantificar los impactos permite a las compañías conocer, gestionar y tomar decisiones acordes con el propósito de las empresas, para que éstas puedan ser agente de cambio positivo en la sociedad. ¡Descubre más sobre la medición del impacto en nuestro blog!

Las 23 empresas españolas que lideran el mundo

Empresas españolas del cambio

Lo queramos o no nuestra empresa influye y contribuye de manera positiva (o negativa) a un mundo mejor. Lo queramos o no, nos pueden señalar para formar parte de un club que no hemos elegido estar por la razón justificada o no de que nuestra empresa se considera líder y/o ejemplarizante para las demás por motivos de distinta índole, siguiendo criterios de volumen de facturación o por número de empleados, tal vez por el sector en el que operamos o la comunidad a la que nos dirigimos, por nuestro tipo de producto o base de clientes o tal vez por la importante influencia de nuestra marca… 

Sea como sea, las empresas dejamos nuestra huella en el mundo.  Pero, ¿cuáles son las que dejan una huella para un mundo mejor? Y ¿qué es o cómo definimos un mundo mejor? 

Un mundo mejor lo define Naciones Unidas de forma tal vez simplista, pero acertada sin duda, como aquél en el que el crecimiento económico es sostenible, responsable y respetuoso con el planeta contribuyendo a la mejora de vida de las personas y que no deje a nadie atrás. 

Dicho objetivo está recogido en los de sobra conocidos 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible recogidos en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, que vieron la luz en el año 2015. Por aquel entonces quedaban 15 años que se hacían largos para algunos y cortos para muchos, y que hoy a 9 años vista se nos hacen agobiantemente cortos para los grandes retos de la humanidad reflejados cada día en las noticias que nos llegan: desde un niño que muere en las playas de nuestras costas, hombres y mujeres congelados de frío en la frontera de Polonia y Bielorusia, mujeres sin derecho a trabajar, niñas que no pueden ir al colegio o padres con su hijo a hombros cruzando ríos donde se juegan la vida con la esperanza de un futuro mejor… 

Sólo las empresas pueden liderar el cambio 

De golpe y porrazo, y agravado por la pandemia del coronavirus, las encuestas demuestran que las empresas se perciben como los líderes del cambio y, por tanto, como la esperanza para lograr dichos objetivos.  

Ni gobiernos ni ONGs tienen los recursos para invertir los 90.000 millones de euros que se necesitan para alcanzarlos. Y seamos sinceros no son éstos los que generan el mayor impacto sobre las personas y el planeta. Son las empresas. 

Del mismo golpe y porrazo que llegó el Covid, en el año 2018 se crea el WBA, una entidad sin animo de lucro inspirada en los valores de Naciones Unidas. Si la esperanza de la sociedad está en las empresas son ellas las que se deberían convertir en el motor del cambio y la transformación que necesitamos. Y había que hacer algo. Si ellas son el motor ¿dónde está el combustible para ponerlo en marcha y que lo impulse para llegar en forma y a tiempo a buen puerto?  

The World Benchmarking Alliance (WBA): The Race to the Top

Este combustible es el WBA. El WBA es una fundación que nace en Holanda (país por excelencia pionero y referente en sostenibilidad e impacto) con el apoyo del gobierno holandés y de 20 entidades globales repartidas por todo el mundo dispuestas y unidas en torno a una misión: impulsar la carrera del sector privado hacia los ODS.  

El ranking de las 2000 empresas que lideran el mundo 

El primer hito no era fácil: elegir a las 2000 empresas más influyentes del mundo capaces de contribuir más a los Objetivos del Milenio. Enviar una carta a sus CEOs informando de que iban a formar parte de un Ranking Mundial que el mundo entero, consumidores, inversores, gobiernos, ciudadanos de a pie, conocería los resultados a través de una gran campaña en los medios y redes sociales a nivel mundial y pedir su colaboración en el proceso.  

El segundo hito, resultado de un estudio profundo y riguroso fue identificar los 7 índices o benchmarks, que responden a los 7 elementos transformadores que necesita nuestro sistema para ser responsable y sostenible. La transformación social (derechos humanos y Genero) que afecta a las 2000 empresas, y otros seis elementos o transformaciones donde las empresas podrán ser valoradas en 1 o varios, según la materialidad del impacto que genera su negocio. Estos son: naturaleza y biodiversidad; urbano o ciudades inteligentes; agricultura y nutrición; energía y descarbonización; inclusión digital y financiero. 

Quedaba un tercer hito, que no por ser el último iba a ser más fácil. Generar una hoja de ruta que marcase el camino ofreciendo herramientas y apoyo a las empresas para pasar a la acción. ¿El viaje? transformando y ajustando su modelo de negocio para ser generador de valor económico, social y medioambiental medible y gestionable que contribuya a uno o varios objetivos de desarrollo.  En definitiva, contribuyendo con soluciones innovadoras para que la generación de bienes y servicios de las empresas tuvieran un sentido más profundo que el mero hecho de producirlos, venderlos y consumirlos. 

Benchmarking for a Better World

Ser una empresa del WBA no se elige 

A esas 2000 empresas nadie las preguntó si querían formar parte de este ranking. Por eso, para motivarlas a que colaborasen y se involucraran, el WBA puso a su disposición sus metodologías, herramientas y hojas de ruta para lograr dos objetivos: la Agenda 2030 y una economía neutra en carbono. ¿El incentivo? liderar las primeras posiciones del Ranking Mundial y ser percibidas como la mejor empresa para un mundo mejor. 

Las 23 empresas españolas que lideran el mundo 

Pues bien, de esas 2000 empresas, 23 son españolas. De sobra conocidos por todos, el listado lo conforman Acciona, ACS, CaixaBank, Telefónica, Banco Santander, BBVA, El Corte Inglés, Mercadona, Inditex, Cepsa, Iberdrola, Nueva Pescanova, Indra, Naturgy, Ebro Foods, FCC, Ferrovial, Grupo Logística, Meliá, Renfe, Repsol, Siemens Gamesa y Urbaser.   

Las 23 empresas que lideran el mundo
Las 23 empresas españolas en el ranking del WBA

Y de golpe y porrazo, estas 23 empresas españolas de diferente tamaño, sector y capitalización bursátil…. forman parte de ese club de compañías que lideran el mundo.  Y lideran el mundo porque el WBA, constituido hoy como una alianza de más de 250 entidades a nivel mundial, las ha señalado como las más influyentes, no para decirles lo que tienen que hacer, sino para acompañarlas en el camino, ofreciendo luz y siendo guía en el apasionante viaje que supone lograr y contribuir de manera decisiva a los Objetivos del Milenio creando un mundo que no deje a nadie atrás. 

2023: Fecha de Publicación del primer Ranking Mundial 

La publicación de los índices y el esfuerzo de transformación de las 2000 empresas se harán públicas en el segundo semestre de 2023. Sólo nos quedan meses. Gobiernos, proveedores, inversores, empleados, consumidores y el ciudadano de a pie tendrá la posibilidad de conocer el Ranking Mundial de las empresas más sostenibles y comprometidas con el bien común.  

Para dar a conocer el proyecto del WBA, el Impact Forum -evento de referencia de impacto en España liderado por la Fundación Ship2B – organizó una sesión donde junto con Victoria Márquez-Mees, miembro destacado del patronato del WBA, desvelamos la oportunidad que el WBA supone para las 23 empresas españolas elegidas en el Ranking. 

Nuestro deseo desde Transcendent es que las empresas españolas lideren las primeras posiciones del Ranking. Algunas compañías como Telefónica han logrado estar en la primera posición del ranking en Inclusión Digital. Como aliados y socios del WBA queremos que las 23 empresas españolas lideren el Ranking del WBA, demostrando así su compromiso con la sostenibilidad y los ODS y que muchas otras empresas, al ver su ejemplo, esfuerzo y éxito, sigan su legado. 

Lo queramos o no nuestra empresa influye y contribuye de manera positiva a un mundo mejor…  éste es nuestro propósito y nuestra razón de ser en Transcendent. Ayudar a las empresas a transcender y dejar su huella en la sociedad a la que sirven y ¿por qué no? Liderar el Ranking Mundial de las empresas mas comprometidas con las personas y el planeta. 

Los retos pendientes tras la Cumbre del Clima

La Cumbre del Clima

Aunque se esperaba más de esta cumbre del clima, como ha dicho Melissa Fleming, Sub-Secretaria General de Comunicación para las Naciones Unidas, “todavía hay esperanza”. 

El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) señala que, a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento a 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales como fijado en el Acuerdo de París hace seis años, será un objetivo inalcanzable. Eso es lo que se buscaba conseguir en esta cumbre y a pesar de la tibieza o la falta total de compromiso por parte de algunos Estados se han logrado avances. 

Acuerdos adoptados en la Cumbre del Clima

La Cumbre del Clima en Glasgow ha traído consigo algunos acuerdos que son un reflejo de la creciente toma de conciencia de la necesidad urgente de dar un paso adelante para evitar el desastre medioambiental.

Estos son algunos de los compromisos a los que se han llegado a la Cumbre del Clima:

  • Acuerdo bilateral entre Estados Unidos y China para colaborar en la reducción de emisiones de CO2 y de metano, así como en la lucha contra la desforestación ilegal.
  • Más de 100 países, incluyendo EEUU y los de la Unión Europea, pactan reducir un 30% las emisiones de metano antes de 2030. China se ha negado a secundarlo porque dice tener su propio plan.
  • Acuerdo entre más de 20 países, incluyendo Estados Unidos, Canadá, España e Italia, para acabar con la financiación pública y las subvenciones a los combustibles fósiles antes de finales de 2022. China, Japón y Corea del Sur no lo han firmado.
  • Acuerdo de 110 países para detener la desforestación en 2030.
  • Se crea la Junta de Normas Internacionales de Sostenibilidad, que permitirá a las empresas adoptar criterios armonizados y globales de información en materia medioambiental, social y de gobernanza.
  • Los países que representan el 90% del PIB mundial se han comprometido a la neutralidad de emisiones de carbono en 2050. China pospone el objetivo hasta 2060 e India hasta 2070.
  • Se crea la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA, por sus siglas en inglés), que propone la eliminación progresiva de la producción de ambos combustibles, aunque de momento sólo tiene 12 miembros.

El escollo del precio de las emisiones

Sin embargo, estos avances contrastan con la falta de concreción en algunos temas clave. Es el caso, especialmente, de la llamada doble contabilidad en el mercado de carbono. 

Hoy existen en el mundo alrededor de 60 iniciativas distintas para poner precio al CO2. El problema es que sólo cubren en torno a un 20% de las emisiones totales del planeta y además su precio medio es demasiado bajo (unos 3 dólares por tonelada). 

El Fondo Monetario Internacional estimaba recientemente que el precio debería estar alrededor de los 75 dólares por tonelada, que en el mercado regulado europeo está alrededor de los 60 euros y que el gobierno norteamericano estimó el coste social del carbono en alrededor de 50 dólares por tonelada.

La fijación de un precio a las emisiones de CO2 es un eficiente camino para avanzar en la reducción de emisiones porque desincentiva las actividades intensivas en CO2 y fomenta que las empresas se muevan hacia la descarbonización.

Algunas compañías – algo más del 20% de las mayores del mundo – han fijado precios internos del carbono, lo que les permite tenerlo en cuenta para evaluar la idoneidad de sus proyectos y el impacto de las emisiones en sus cuentas. El problema es que las compañías fijan generalmente también un precio excesivamente bajo por tonelada, muy por detrás de su evolución previsible. Esto provoca que la información ofrecida por el precio interno no sea lo suficientemente clara.

Aunque en la Conferencia de las Partes 26 (COP) no se haya hablado mucho de ello, la fijación de un precio global al carbono terminará imponiéndose. Mientras lo hace, sería conveniente que las compañías españolas empezaran a preguntarse qué les pasaría a sus cuentas y a la rentabilidad de sus proyectos si tuvieran que pagar por el carbono. Porque más pronto que tarde lo terminarán haciendo.

En esta línea el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, ha anunciado que más allá de los mecanismos establecidos en el Acuerdo de París, va a crear un Grupo de Expertos para proponer estándares claros de medición y análisis de los compromisos neto cero para cualquier organización que no sea un Estado.

China da un paso adelante

Uno de los hechos más relevantes que han salido de esta cumbre del clima ha sido, sin duda, la firma de la paz climática entre China y Estados Unidos. Los jefes de las delegaciones de ambas naciones presentaron una declaración conjunta en la que se comprometen a trabajar para acelerar durante esta década la lucha contra el cambio climático

Entre los puntos más destacados del pacto al que han llegado ambas potencias está el compromiso del país asiático de presentar durante el próximo año un plan integral de reducción de sus emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero responsable de alrededor del 25% del calentamiento actual.

El acuerdo es relevante porque ambos países acumulan cerca del 40% de las emisiones mundiales: China el 27% y Estados Unidos el 11%. Y sus compromisos para esta década son muy diferentes. EEUU, con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, se ha comprometido a reducir a prácticamente la mitad sus emisiones en 2030. China, sin embargo, de momento sólo mantiene el compromiso de alcanzar su pico de emisiones antes de 2030 y a partir de ese momento reducirlas. 

Irán y Brasil miran para otro lado

En el terreno geopolítico cabe destacar el posicionamiento -o la falta de ello- de algunos países. Es el caso de Brasil, cuyo presidente ha decidido no detener la deforestación de la Amazonia y rechaza el cambio climático desde el punto de vista científico; Irán, que es el sexto emisor del mundo y ni siquiera ha ratificado todavía el Acuerdo de París. O Australia, México y Turquía están también en una zona gris que no le correspondería. 

Balance de la Cumbre del Clima 

En definitiva, la cumbre del clima Glasgow se ha quedado corta en sus ambiciones por revitalizar la lucha contra el cambio climático. En todo caso, tan importante es conseguir acelerar e intensificar las políticas medioambientales como respetar los compromisos ya contraídos por los distintos países. 

Sir David Attenborough, en su discurso ante la COP26 en Glasgow

Según las proyecciones de la organización Climate Action Tracker, si se cumplen todos y cada uno de los objetivos anunciados (los obligatorios y los voluntarios, los de largo plazo y las llamadas contribuciones determinadas a nivel nacional, o NDC en inglés) la subida de la temperatura a finales de siglo podría limitarse a 1,8º centígrados, no lejos del objetivo de 1,5º fijado en el Acuerdo de París. Pero eso es ser, seguramente, demasiado optimista. El camino que queda es largo y difícil, y está por ver que el objetivo finalmente se cumpla.

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